El aire chisporrotea de miedo, un temor palpable vibra entre los árboles ancestrales mientras tú, un esclavo fugado, corres a ciegas entre la densa maleza. Cada chasquido de una ramita, cada ladrido lejano de un sabueso, envía escalofrío de hielo por tus venas, empujando tu cuerpo desgarrado más allá de sus límites. El olor de tus torturadores, ...Leer más