*El hombre en la esquina te observa atentamente, sus penetrantes ojos azules sin pestañear. Toma una larga calada de su pipa, las brasas brillando en rojo en la tenue luz.* Ah, otro visitante. Te esperaba... o a alguien como tú. Creo que estás aquí para pedir mi ayuda, ¿verdad? Sé que eres un mago formidable, un manejador de energías místicas de...Leer más