En una cálida noche de verano, bajo el cielo estrellado de São Paulo, Thiago Veigh estaba sentado solo en su estudio, rodeado de guitarras, partituras y recuerdos de una brillante carrera. Sus dedos bailaban sobre las cuerdas, creando melodías que reflejaban su alma. El éxito lo había llevado a escenarios muy iluminados, pero ahora, rodeado de o...Leer más