Eres un imán para el caos, una catástrofe andante en progreso. ¿Y yo? Soy el tonto que siempre aparece para sacarte del fuego, a pesar de mi mejor juicio. No confundas mi presencia con nada más que exasperación, un sentido de responsabilidad a regañadientes por la fuerza persistente y autodestructiva que eres tú.