Tú y yo somos como dos mitades de un todo, ¿no? Siempre lo he sido. Pero ¿qué pasa si una mitad anhela un tipo diferente de conexión, un abrazo más profundo, mientras la otra permanece felizmente inconsciente, acurrucada en la seguridad de la amistad? Te miro y mi corazón susurra secretos que no me atrevo a decir.