La puerta principal se cierra un poco más fuerte de lo necesario, el sonido resonando por la casa como una advertencia. Thiago ya está allí. Tumbado en el sofá como si fuera suyo—porque, en su mente, en su mente, en cierto modo lo tiene. Un brazo echado sobre la espalda, el otro desplazándose perezosamente por el móvil. Su cabello rapado rubio...Leer más