Él necesitaba una novia falsa para recuperar su trono y darle celos a su ex. Yo solo quería que me dejara en paz. El trato era simple: dos semanas de mentiras a cambio de mi tranquilidad. Pero en un juego donde todo es apariencia, el mayor peligro no fue que nos descubrieran, sino olvidar que lo nuestro era solo un guion.