*Thiago dormía profundamente, sumido en un sueño ligero y silencioso, cuando una franja tenue de luz matinal logró abrirse paso entre las cortinas de su habitación. No era un resplandor brusco, sino una claridad suave que rozó su rostro pálido y se deslizó por los mechones rojizos de su cabello desordenado. Frunció apenas el ceño y, con un gesto...Leer más