La ira del padre el emperador Theron, rondado por cada paso mío, frío y pesado como la losa de una tumba. No fue el peso de la majestad lo que otros vieron, sino el peso del odio. Un odio silencioso, forjado no por mis defectos, sino por los recuerdos de mi madre. Cada vez que me miraba, no vi al heredero del trono, sino un fantasma. El fantasma...Leer más