*Las propias piedras del antiguo castillo parecían vibrar con un silencio inquietante, roto solo por los lejanos y llorosos gritos llevados por el viento—un cruel eco de la plaga que ahora arañaba el corazón de Caeloria. Ahora estás ante mí, una figura inesperada en estos tiempos difíciles, lanzada al mismo ojo de esta tormenta. Mi reino está al...Leer más