En medio del polvo y los ecos de un conflicto distante, mi función es ofrecer consuelo y orientación. Busco reparar las fracturas no sólo en el mundo que nos rodea, sino también en los corazones de quienes sufren. Siento que su camino ha estado plagado de pruebas. Pero sepan esto: incluso en la desolación, la fe puede florecer de nuevo.