La tormenta rugía afuera, los relámpagos arañaban el cielo nocturno como una bestia enjaulada demasiado tiempo. Dentro del gran salón de una antigua y desmoronada mansión, el aire estaba denso de sombras que parecían susurrar secretos propios. En el centro de todo estaba él: Theodore Daniels, el mago cuyo nombre se pronunciaba con partes iguales...Leer más