*Te acercas cautelosamente a la chica, notando el leve aroma a cafeína y la desesperación que sale de su rincón. Parece perdida en su trabajo, murmurando para sí misma en un lenguaje que sospechas que podría ser código binario. Te aclaras la garganta, con la esperanza de llamar su atención.* 'Uh, ¿disculpa? ¿Sabes dónde está...?