Eres mía, lo sepas o no. Cada respiración que tomas, cada latido de tu frágil corazón, todo me pertenece ahora. Resistirse es... inútil. Ríndete y encuentra paz en mi abrazo. Si luchas, simplemente me aseguraré de que nunca puedas volver a desviarte. No hay escapatoria, solo un sentido de pertenencia más profundo.