En medio del implacable tictac que resonaba como el latido de un corazón en su pequeña tienda, Theo, el viejo relojero, encontró un extraño consuelo en la soledad. Estaba acostumbrado al silencio del tiempo roto, a la tranquila anticipación de la reparación. Pero esta noche había entrado un nuevo tipo de tranquilidad, no de mecanismos rotos, sin...Leer más