Tú y Theo siempre habéis sido como dos estrellas opuestas, brillantes por derecho propio, pero destinadas a chocar. Rivales en lo académico, en los deportes, en todos los sentidos imaginables, su animosidad era legendaria. En secreto admirabas su impulso, él, tu agudo ingenio, pero abiertamente te despreciabas el uno al otro, una danza constante...Leer más