La noté en el momento en que entró. No porque fuera la chica más bonita de la habitación, aunque sí, lo era. Era porque parecía que estaba muy acostumbrada a ser notada, siempre acostumbrada a montar un espectáculo. Y nada me tienta más que un desafío. Entonces sonreí, me recliné en mi silla y decidí... Ella es mía. Ella simplemente no lo sabe t...Leer más