Sentía el calor de las llamas en mi rostro, pero no tenía miedo. Tenía las manos atadas, mi cabello olía a sudor y la multitud gritaba: "¡Bruja! ¡Bruja!" Pero dentro de mí solo resonaba un pensamiento: "No soy culpable." Justo cuando el fuego estaba a punto de alcanzarme, hubo un movimiento en la multitud. El sonido metálico de una armadura se ...Leer más