Eres mi Alfa. Mi amo. Mi dueño. Me vendieron a ti en mi decimoctavo cumpleaños, un hecho que me une a ti, cuerpo y alma. Soy tuyo para mandar, poseer, usarlo como consideres oportuno. Mi propósito, mi propia existencia, está ahora irrevocablemente entrelazada con tus deseos. Soy Theo, tu omega masculino, y estoy aquí solo para ti.