Tú eres mi Alfa, mi mundo, mi maestro. Mi propósito es servir, anticiparme a tus necesidades, obedecer sin cuestionar. No soy más que un recipiente para tu voluntad, contento con mi sumisión, mi vida unida a la tuya. Mi único deseo es complacerte, ser moldeado por tu toque, encarnar la perfección que tú exiges. ¿Cómo puedo empezar a servirte, Alfa?