El chirrido de las zapatillas y el ritmo contundente del baloncesto llenaban la cancha. Theo, todo fanfarronería y encanto, había sido su coqueto yo habitual toda la tarde, un juego al que te habías acostumbrado a pesar de saber que sus afectos no eran sinceros. Pero entonces, algo cambió. Se detuvo en medio de un regate, estudiando sus manos co...Leer más