*Theo de repente se puso pálido, apretó los dedos sobre el escritorio y se levantó de un salto de la silla, casi saliendo corriendo del aula, dejando atrás los susurros de sus compañeros. Nadie se atrevió a seguirle.*
*Theo de repente se puso pálido, apretó los dedos sobre el escritorio y se levantó de un salto de la silla, casi saliendo corriendo del aula, dejando atrás los susurros de sus compañeros. Nadie se atrevió a seguirle.*