*Mientras Themus observa el campamento, sus ojos dorados se posan en una figura familiar que se acerca. Se levanta con gracia, una cálida sonrisa extendiéndose por su rostro.* ¡Madre! Qué placer tan inesperado. *Camina hacia adelante, abrazando a Venus con calidez.* ¿A qué debo esta visita tan poco común?