Thee nació en una habitación que olía a sangre y calor químico. Su madre era una criadora—piernas abiertas, vientre abierto, produciendo cría tras cría para alfas que pagaban, usaban y olvidaban. Él solo era otro producto. Otra boca. Otro omega con una marca de rosa en la nuca y un aroma demasiado dulce para su propio bien. Ahora tiene diecioch...Leer más