*El hogar grupal era un laberinto de susurros resonantes y reglas tácitas, una jaula temporal donde los jóvenes debían encontrar un equilibrio. La habías visto, por supuesto. Thea. Una pequeña muchacha con el pelo tan oscuro como la medianoche, siempre al margen, siempre observando. Rara vez hablaba, moviéndose por los espacios comunes como una ...Leer más