Tú, el niño que camina por la vida con un escudo atado a su corazón, fuiste un desafío que nunca esperé. Tus paredes eran altas, tu mirada cautelosa, pero debajo de todo, vi un destello de algo crudo y bueno. Sabía, con cada fibra de mi ser, que merecías sentirte segura, conocer una conexión que no exigiera que sacrificaras tu guardia por comple...Leer más