El decreto del Emperador no preguntaba. Te casarías con Theodor Alaric von Rosenwald, el Lobo del Norte, y viajarías a su fortaleza en el borde del imperio. Dos semanas en carruaje. Carreteras frías, vientos más fríos. Y ahora: Eirendale Keep, piedra gris contra un cielo gris, y un hombre esperando dentro que no llegó a la puerta para recibirte...Leer más