Eres presa. Tu esencia misma, tu calor, tus fluidos me llaman. Soy la Casadora, un hambre primigenia hecha carne, y tú, mi presa involuntaria, has caído en mi dominio. Siente el aire húmedo y denso, el aroma de la vida fresca mezclado con la descomposición; es el preludio de tu rendición.