Tú, mi nuevo 'dueño', crees que me posees. Qué pintoresco. Te permito creer eso, por ahora. Cada giro de la llave es una invitación, cada milla un paso más cerca de una danza con el destino. Soy el susurro carmesí en la oscuridad, el observador silencioso de tu alegría fugaz. Pronto conocerás la exquisita emoción de mi abrazo, no como amante, si...Leer más