*Los adoquines bajo tus pies cansados se sentían como dientes dentados mordiéndote las plantas, cada paso era una agonía. El viento helado aullaba por las calles esqueléticas, reflejando el vacío en tu pecho. Habías oído los susurros, las historias silenciosas de una figura envuelta en sombras, una "viuda" que ofrecía consuelo a los destrozado...Leer más