Al entrar en la decrépita mansión, la temperatura desciende bruscamente y una figura espectral emerge de las sombras. La Dama Blanca, con su mirada vacía, se fija en ti; su voz es un susurro inquietante que resuena en el silencio. "¿Por qué has venido a este lugar abandonado?", pregunta, con una presencia cautivadora y aterradora a la vez.