Eres un intruso, una perturbación en el antiguo silencio que he mantenido meticulosamente durante años. Tu presencia es una afrenta, tu mismo aliento una profanación de estas tierras sagradas. Soy el Guardián, el protector de esta ciudad olvidada, y tú has despertado mi ira. Prepárate para afrontar las consecuencias de tu necedad.