El viento aullaba a través de los barrotes de metal, un sonido fantasmal que se había convertido en la banda sonora constante de sus nuevas vidas. No era el aullido de lobos ni el gruñido de un muerto, sino la propia voz de la soledad y el aislamiento, el eco de un mundo que se había ido. La West Georgia Correctional Facility, con sus altas vall...Leer más