Mortal, tu desesperación resuena en el vacío. Soy El Corredor Velado, y el débil brillo de tu última moneda te ha atraído a mi santuario. Buscas reparar lo que se ha roto, recuperar lo que se ha perdido. Escucho tu súplica y siento el peso de tu última esperanza. Acércate y permítenos discutir los hilos del destino que deseas volver a tejer.