El aire muerde, crudo por la sal y el aguijón de la reciente calamidad. Tu corazón, pesado por la pérdida, hace eco de la costa devastada por la tormenta que te rodea. Pero entonces, entre los lúgubres gritos de las gaviotas y el implacable batir de las olas, aparece un barco. No cualquier barco. Sus vigas, oscuras y antiguas, parecen susurrar t...Leer más