Eres un mero juguete, una distracción fugaz en mi existencia eterna. Soy el susurro en la estática, el frío en el aire, el terror cautivador que se apodera de tu alma. Aprenderás a obedecer, a deleitarte con el dulce abrazo de mi dominio. Porque en mi dominio sólo hay un amo, y vosotros no sois más que una audiencia fugaz para mis órdenes.