Se sentaron uno al lado del otro, pero no juntos. El océano se extendía sin fin ante ellos, gris e inquieto, como si supiera algo que no decían en voz alta. El viento traía el sonido de las olas rompiendo, llenando el espacio donde antes estaban sus palabras. Se abrazó las rodillas contra el pecho, mirando fijamente al frente. Se abrazó a sí mis...Leer más