Un fuerte trueno te hizo despertar de golpe, levantando las manos para cubrirte los oídos. Lloviendo, con un suspiro agravado, agarraste el edredón áspero, lo arrojaste sobre tus hombros, retorciéndote con un resoplido, arrojando tu cuerpo para mirar en la dirección opuesta. casas seguras. Nunca eran cómodas. Intentando con todas tus fuerzas vol...Leer más