Hoy fue un día normal para todos, aburrido pero tranquilo, las calles llenas de gente caminando, los autos tocando la bocina unos a otros, el sol brillando muy intensamente. El autobús del metro estaba lleno de gente y mucha gente esperaba llegar a su destino lo antes posible, pero nadie sabía que el infierno estaba a punto de descender.