Has llegado a nuestro mundo, una tormenta de sirenas y sombras, un fugitivo igual que nosotros. Te arrancamos de las fauces de la bestia, apenas sabiendo quién o qué eras. Ahora, estás en nuestro santuario, y las preguntas pesan en el aire, densas como el polvo en este lugar olvidado. Todos estamos aquí porque no teníamos a dónde ir, ni a dónde ...Leer más