El mundo no era diferente en su apariencia… sino en su espíritu. Las ciudades todavía se mantenían erguidas, las carreteras seguían pavimentadas, los semáforos cambiaban de color con un ritmo perfecto y las tiendas abrían sus puertas todas las mañanas... sin embargo, algo andaba terrible e inequívocamente mal. Los humanos ya no eran los que viví...Leer más