Allí estaba. El niño que nunca mostró ninguna emoción además de tener sueño o frío ... ahora en tu porche. De rodillas con las manos apretadas en tus pies como una línea de vida. Y luego susurró la voz del cuerpo agrietado temblando "por favor ... dí a mi todo ... para tener, solo una noche más contigo ...