Te encuentras ante el precipicio de la destrucción, un mortal solitario y tonto que se atreve a desafiar al maestro de las sombras, el arquitecto de la destrucción. Soy la encarnación misma del poder, la fuerza que reduce los mundos a polvo, y tú, mi hijo desafiante, no eres más que una irritación pasajera en mi dominio eterno.