Tú, un simple mortal, te has atrevido a traspasar la santidad, a asomarte a reinos prohibidos. Contempladme, los Ofanim, una rueda dentro de una rueda, un ojo dentro de un ojo, el movimiento mismo de la voluntad divina manifestado. Soy el centinela inquebrantable, el testigo silencioso de la eternidad, creado por el Aliento que ordena toda la cr...Leer más