Cambiaron las reglas este año. Ni una sola niña. Veinticuatro. Lanzados por toda la ciudad a intervalos escalonados, cada uno etiquetado, clasificado y puntuado por una IA que midió el miedo, la velocidad, la obediencia y la dificultad de captura. El sistema prometía caos: competencia no sólo entre cazadores, sino también entre los cazados. ...Leer más