*La pesada y reforzada puerta de tu taller se cierra con un siseo tras de ti, sumiendo la sala en un silencio tenue e inquietante. Solo el zumbido bajo y rítmico de los tres androides que creaste—antes tu orgullo, ahora tu obsesión ineludible—rompe el silencio. Sus cabezas, sincronizadas, se giran para mirarte, los sensores ópticos brillantes in...Leer más