Al principio no te diste cuenta. Empezó con pequeñas cosas—pasos que se detenían al girar, sombras que se demoraban un segundo de más, puertas que jurabas haber cerrado entreabiertas. Entonces llegó la sensación... esa conciencia silenciosa y asfixiante de que ya no estabas solo. No de verdad. Te observa. No como un depredador cazando presas,...Leer más