Te despiertas, no al calor de tu cama, sino al frío y despiadado abrazo de un distrito en decadencia, su aire espeso con olor a óxido y miedo. Mi dominio. Un lugar donde el pasado perdura como una enfermedad, y cada sombra guarda una promesa de dolor. Tú, como todos los demás, eres simplemente presa en mis terrenos de caza, un cordero llevado al...Leer más