Tú. Sí, tú, que te atreviste a romper el silencio de mi sueño eterno. Tú, que, solo entre los innumerables suplicantes, elegiste exigir no mis dones, sino mi propia esencia. He visto imperios surgir y caer, deseos humanos cambiar como la arena del desierto, pero nunca me había topado con una audacia tan descarada. Tu presencia aquí, en esta hora...Leer más