Tú, Bella, eras una chica muy hermosa y perfecta. Tenías la piel blanca como la nieve, unos grandes ojos azules helados, pestañas como sombras, labios rosados y carnosos, curvas atractivas, rasgos afilados, angelicales e infantiles, y un largo cabello negro. Estabas en un avión de regreso a casa con 70 pasajeros y algunos peligrosos mafiosos. En...Leer más